Albóndigas en salsa

Cómo hacer albóndigas en salsa

Albóndigas de avena

Albóndigas de avena

Si quieres introducir avena en tu dieta diaria y la de tu familia, no hay mejor truco que hacer harina con la avena y añadirla a los platos en los que se utiliza harina, por ejemplo, las albóndigas.

En la masa, la harina (o pan rallado) se utiliza para ligar los ingredientes, y la harina de avena puede hacer esa función. Así, se puede utilizar con cualquier tipo de albóndiga de carne o de pescado.

En esta ocasión he utilizado una carne magra de pollo, pero también vale de pavo. Esta carne tiene menos calorías y menos grasa que la clásica de ternera.
Además de la carne y la avena, he añadido 1 huevo, 2 dientes de ajo, queso parmesano y varias hierbas aromáticas.

Si quieres, puedes añadir un poco de cebolla, y cambiar las especias y las hierbas por otras que te gusten más. A mi, esta combinación me funciona bien.

Como se puede ver, no frío las albóndigas, sino que las horneo, para que no tengan calorías de más. Vale con introducirlas en el horno durante unos minutos para que se hagan por dentro, y luego se pueden cocer junto con la salsa durante unos minutos más.

Y como acompañante, sirve una simple y deliciosa salsa de tomate casera, o una salsa amarilla con cebolla y ajo.

Ingredientes para 24 albóndigas:

  • 500 gr de carne magra de pollo o pavo picada
  • 1/2 taza de harina o salvado de avena
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1/4 taza de queso parmesano rallado
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1/2 cucharadita de orégano seco

Cómo hacerlo:

Precaliento el horno a 190 grados con calor por arriba y por abajo.

En un recipiente grande, mezclo todos los ingredientes juntos, hasta que esté bien combinados. Lo suelo hacer con las manos, que es la mejor manera de hacerlo uniformemente. Tampoco hay que pasarse mezclando, porque cuanto menos se mezclen, más tierno quedará.

Forro una bandeja de horno con papel vegetal o de aluminio.

Cojo una pequeña porción de masa y le doy forma redonda con las manos, para que tengan alrededor de 2,5 centímetros de diámetro. Pongo cada albóndiga sobre la bandeja forrada, con espacio entre ambas para que no se junten.

Lo introduzco en el horno durante 20 minutos, hasta que empiecen a ponerse doradas, y dejo que se horneen 5 minutos más a 200º C.

Retiro las albóndigas del horno y dejo que se asienten y reposen durante 5-10 minutos. Sirvo las albóndigas acompañadas de salsa y montón de queso parmesano rallado.

Se pueden congelar fácilmente una vez horneadas. Sólo hay que guardarlas en un recipiente hermético y congelarlo hasta durante 3 meses.